MIGUEL ÁNGEL NARANJO SANGUINO

 

 Miguel Ángel Naranjo Sanguino obtuvo en 1975 la licenciatura de Historia por la Universidad de Salamanca. En 1979 ingresó en el cuerpo de Profesores Agregados de Bachillerato. En 1994 obtuvo el doctorado en Historia por la Universidad de Extremadura. En 1995 accedió a la condición de Catedrático de Enseñanza Secundaria. Actualmente imparte docencia en un instituto de la ciudad de Badajoz y en la Universidad de Extremadura como Profesor Asociado.

Su investigación se ha centrado en la historia de Extremadura, especialmente en el siglo XIX. También se ha ocupado de la didáctica de las Ciencias Sociales y de diversos aspectos de currículo de las enseñanzas medias y universitarias. Algunas publicaciones son: “Aproximación a la desamortización de Godoy en la región de Extremadura” (Manuel Godoy y su tiempo, 2003), “La desamortización del Trienio Liberal en la provincia de Badajoz (1820-1823)” (Cátedra Nova, 2000), La desamortización de Mendizábal-Espartero en la provincia de Badajoz (1836-1852) (Badajoz, 1997), “La Historia en la ESO” (Cátedra Nova, 1999), y “Las licenciaturas de Historia, Geografía y Arte de la UEX y las oposiciones de Enseñanza Secundaria” (Innovación Educativa, 2000).    

Desamortización en Llerena (1799-1851)

La desamortización de Godoy en Llerena sacó a la venta, casi en exclusiva, fincas vinculadas a las parroquias, aunque no de su propiedad directa. Se trató de un notable grupo de fincas, rústicas y urbanas, de escaso valor de conjunto, que fueron adquiridas en su gran mayoría por un elevado número de vecinos de Llerena. Fue una desamortización extensa, barata y localista. En cambio la desamortización de censos de este período fue la más importante de todo el proceso desamortizador estudiado en este trabajo, tanto por el volumen de censos redimidos como por el número de redimentes.

La desamortización del Trienio Liberal en Llerena fue casi anecdótica. Se enajenó sólo un edificio de la Inquisición, institución afectada por las tres desamortizaciones.

La desamortización de Mendizábal-Espartero en Llerena siguió las pautas generales de toda la provincia, pero a un nivel más mediocre que la media provincial. Sin embargo presentó ciertas peculiaridades, como el notable valor relativo de sus bienes urbanos o la carencia de dehesas enajenadas. Predominaron los compradores vecinos de Llerena, pero los foráneos fueron muy pocos e invirtieron aquí proporcionalmente bastante más que a nivel provincial. Por último, la desamortización de censos de esta etapa tuvo escasa entidad, al igual que ocurrió en toda la provincia de Badajoz.