IV JORNADAS DE HISTORIA EN LLERENA
Su
magisterio se ha ejercido durante mas de cuarenta años en las universidades de
Santiago de Compostela, Murcia, Sevilla y Complutense de Madrid como catedrático
de Historia del Arte, y se ha extendido a diversas universidades americanas a
través de cursos y conferencias. Ha dirigido más de un centenar de tesis
doctorales y de licenciatura. En la actualidad desempeña la dirección del
Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Ha cultivado campos
muy variados, tanto cronológicamente, desde el prerrománico asturiano hasta
las más novedosas vanguardias del arte mundial, como en sentido temático,
desde la pintura a la arquitectura, y desde la teoría artística a las artes
aplicadas. Sus estudios sistemáticos de los tratados de arquitectura e ingeniería
suponen una aportación de primer orden a la historia de la ciencia y la
tecnología de los países hispanos. Ha sabido abrir nuevos caminos a la
investigación del urbanismo en España, por el carácter profundamente
renovador y abierto de sus investigaciones, incidiendo no sólo en la dimensión
monumental de la ciudad (iglesias, palacios, monumentos escultóricos, plazas
mayores etc.), sino también por los espacios no monumentales (calles, alamedas,
plazas, plazas de toros, teatros, puertas, viviendas populares, etc).
Su influencia ha sido también decisiva en la formación de una corriente de
opinión -todavía desgraciadamente minoritaria- en favor de una práctica urbanística
responsable.
Publicaciones.
De
su amplio repertorio destacan:
Morfología
y ciudad: urbanismo y arquitectura durante el Antiguo Régimen en España,
1978.
Bibliografía
de arquitectura, ingeniería y urbanismo en España (1498-1880),
1980.
Arte
Pre-Románico Asturiano, 1980.
El
Surrealismo, 1983.
Iglesias
madrileñas del siglo XVII, 1984.
Andalucía
monumental: arquitectura y ciudad del Renacimiento y el Barroco,
1986.
Las
claves del urbanismo,
ed. de 1989.
Fiesta,
poder y arquitectura, 1990.
Atlas
Mundial de la arquitectura barroca, 1991.
Cartografía
militar de plazas fuertes y ciudades españolas: siglos XVII-XIX: planos del
Archivo Militar Francés, 1991.
El
urbanismo en España e Hispanoamérica, 1993.
Historia
de las artes aplicadas e industriales en España,
1993.
Figuras,
modelos e imágenes en los tratadistas españoles,
1993.
Saint-Jacques
de Compostelle: pèlerinage de l'Occident,
1994.
Arte
y luz,
1995.
Ingeniería
y naturaleza: una carretera en Asturias,
1996.
Arte
del franquismo, 2001.
Atlas
mundial de la arquitectura barroca, 2001.
Agua
y ciudad: detrás del grifo: exposición, 2001.
La plaza mayor de Llerena, un ejemplar sin par; y las plazas mayores en el mundo hispánico
La ciudad de Llerena, asentada en una fértil llanura al sur de la provincia de Badajoz, al pie del inicio de Sierra Morena, es uno de los centros históricos más singular y completo de España. Lugar estratégico, entre Andalucía y Extremadura, es una población que en el pasado desempeñó un papel de primera importancia, del cual hoy conserva un relevante acervo monumental. Desde la Edad Media hasta nuestros días ha perdurado sin grandes alteraciones su antiguo casco. Dentro de su armonioso conjunto se encuentra su Plaza Mayor, uno de los ejemplos más significativos y acabados de su género en España. Obra muy apreciada desde el punto de vista turístico, sin embargo es poco conocida y nunca citada por los estudiosos de la historia del urbanismo español.
La Plaza Mayor de Llerena, hoy situada en el centro de la ciudad, en un principio fue un espacio periférico, cuya formación se remonta a finales del siglo XIII o principios del siglo XIV cuando se agrandó el recinto amurallado de la población. Su configuración comienza con la construcción de la iglesia de Nuestra Señora de la Granada por la Orden de Santiago, que tenía en Llerena la capital de su diócesis-priorato y que fue residencia de varios de sus maestros. La plaza abierta como lugar de mercado y ámbito para las celebraciones lúdicas, además de sede de las casas consistoriales, fue agrandada y ordenada, en 1587, bajo Felipe II, adquiriendo entonces las dimensiones que tiene en la actualidad. Dotada de una serie de soportales para las tiendas y en los pisos altos de galerías o miradores para la contemplación de las fiestas, corridas de toros, procesiones y otros actos públicos, fue remozado a lo largo de los siglos de manera que ofrece un excelente repertorio estilístico que va desde lo mudéjar al tardío neoclásico decimonónico.
De destacar en su conjunto son la esbelta y bien trazada torre de la Iglesia de la Granada, la fachada lateral del lado del Evangelio de dicho grandioso templo, con su rítmica secuencia de arquerías de su vistosa y monumental lonja y la fuente que para el uso cotidiano de feriantes y de la comunidad trazó el gran pintor Francisco de Zurbarán. Asimismo merece especial atención el edificio del Ayuntamiento, de moderno clasicismo.
La plaza de Llerena tipológicamente es el ejemplar más importante de Extremadura. Morfológicamente se encuadra entre las plazas que tienden a la regularidad que se impone a partir de finales del siglo XVI y que culminará en las plazas regulares o programadas de los siglos XVII, XVIII y XIX en España. Considerada en sí misma, es un espacio de gran diafanidad, en el cual los paramentos lisos y luminosos de sus edificios, enjalbegados de blanca cal, que junto con el punteado contraste en sombra de sus galerías y balconadas, proporcionan una total unidad de excepcional belleza a esta sin par plaza.