IV JORNADAS DE HISTORIA EN LLERENA

 

SALVADOR HERNANDEZ GONZALEZ

 

Licenciado en Geografía e Historia, sección de Historia del Arte, por la Universidad de Sevilla. Interesado por el campo de las historias locales de Andalucía Occidental y la Baja Extremadura, con especial interés por el patrimonio histórico-artístico y sus relaciones con el complejo mundo de la religiosidad popular. En esta línea destacan sus numerosos artículos en diversas publicaciones de las provincias de Sevilla y Badajoz, sus libros sobre Nuestra Señora del Monte, Patrona de Cazalla. Historia, Arte y Devoción (Cazalla de la Sierra, 2001) y La Parroquia de Santa María de la Mesa (Zahara de la Sierra). Guía HistóricoArtística, en colaboración con Francisco Siles Guerrero (Diputación de Cádiz, 2003). Igualmente ha participado en numerosos congresos, como las sucesivas Jornadas de Historia de Llerena (2000-2002), Primer Congreso de la Memoria Colectiva de Tentudía (Fuente de Cantos, 2001), II Jornada de Historia de Fuente de Cantos (2001), III Congreso de Historia de Andalucía (Córdoba, 2001) y otros en las localidades sevillanas de Carmona, Lora del Río, Morón de la Frontera y Puebla de Cazalla, además de otros encuentros específicos de Historia del Arte. En la actualidad realiza los trabajos de investigación conducentes a la obtención de Doctorado en su especialidad, centrados en el estudio de Los talleres de escultura en madera del gótico final en Sevilla, bajo la dirección del profesor doctor Rafael Cómez Ramos.

 

 

El Hospital de San Juan de Dios de Llerena

 

Dentro del panorama de las instituciones benéficas y asistenciales de la Llerena del Antiguo Régimen, ocupó destacado lugar el Hospital de los Hermanos de San Juan de Dios, por la especialización de la orden en la atención hospitalaria, lo que unido a los no despreciables recursos disponibles le hacían alcanzar un nivel de prestaciones superior al de los modestos hospitales que a cargo de cofradías se habían desenvuelto desde la Baja Edad Media. Fue precisamente el proceso de reconversión y centralización de la beneficencia impulsado a partir de la segunda mitad del XVI el que provocó en Llerena, al igual que en otras muchas localidades, la reagrupación de esos minúsculos centros sanitarios en el nuevo Hospital fundado por la Orden de San Juan de Dios en 1672. A la luz de las crónicas de la orden y de diversas referencias bibliográficas evocamos el devenir de este establecimiento benéfico, del que perdura el edificio como mudo testimonio de una actividad asistencial que vino a concluir con los avatares del proceso desamortizador del siglo XIX, siendo de especial interés la iglesia del complejo hospitalario, buena muestra de la arquitectura barroca de la Baja Extremadura, aunque desgraciadamente desprovista del patrimonio artístico que se albergó entre sus muros.