IV JORNADAS DE HISTORIA EN LLERENA
MANUEL MALDONADO FERNÁNDEZ
Trasierra, 1949. Estudió en Llerena y Granada, en cuya Universidad se licenció en Ciencias Biológicas. En la actualidad es profesor del IES San Isidoro de Sevilla, donde ha desarrollado la mayor parte de sus treinta años de docencia. Como investigador, lleva años dedicados al estudio de temas santiaguistas, especialmente centrados en Llerena y su partido, publicando varios libros sobre la historia de Casas de Reina, Llerena, Reina, Trasierra, Valencia de las Torres y Valverde de Llerena. Asimismo, colabora habitualmente en las Jornadas de Historia de Llerena, en la Revista de Estudios Extremeños y en distintas publicaciones de ámbito local.
El
partido de Llerena: origen y evolución hasta finales del Antiguo Régimen
Durante
el Antiguo Régimen, Llerena ocupó una posición hegemónica en el contexto
santiaguista y extremeño, situación que en menor rango superficial, por la
progresiva hegemonía de Mérida, que le iba restando competencias, no abandonaría
hasta mediados del XVII.
La
región o provincia de Extremadura aparece oficialmente a mediados del XVII, una
vez que ciertas ciudades y villas compraron el Voto en Cortes. En esta nueva
situación, pese a no ser una de las ciudades con Voto en Cortes, Llerena
continuaba encabezando uno de los partidos de mayor extensión de Extremadura,
lo que mantuvo hasta finales del XVIII.
La
definitiva división del territorio en las provincias de Cáceres y Badajoz tuvo
lugar en 1833, después de varios intentos fallidos. El primero de ellos, tras
una propuesta desarrollada entre 1801-1805, fue abordado en 1810 bajo el reinado
afrancesado de José Bonaparte, contestado a continuación por otra iniciativa
del gobierno constitucional de Cádiz en 1813, ambas sin tiempo para ponerse en
práctica. Tampoco llegó a cuajar el intento liberal de 1822 ni el que se
propuso en 1829 al amparo del Real Acuerdo de 22 de marzo.
La
mayoría de las propuestas decimonónicas favorecían la reducción territorial
de nuestro partido, siendo la última de ellas, la de 1833, la más generosa en
cuanto al protagonismo de Llerena se refiere.
Conviene
adelantar que el significado territorial del partido era ambiguo, pues fluctuaba
en función de la competencia administrativa o jurisdiccional contemplada.